Ahora todos son conservadores... hasta los hipócritas de siempre
De odiar la tradición a posar con ella. Las figuras que antes despreciaban los valores ahora los usan como filtro en Instagram.
Redacción RI


De odiar la tradición a posar con ella
Qué curioso: figuras públicas que hasta ayer despreciaban la fe, la familia o la identidad nacional, hoy se visten de conservadores.
No lo dicen abiertamente —porque todavía les da miedo el linchamiento progresista—, pero uno lo nota.
El lenguaje cambia, las fotos cambian, el discurso se acomoda.
Y claro, ahora ser conservador da clics.
El problema es que no es fe, es marketing.
Y el público conservador ya aprendió a reconocer la diferencia.
El progresismo agotó su propio cuento
Durante años, el progresismo vendió rebeldía y libertad.
Hoy solo ofrece censura, contradicciones y un desfile de causas fabricadas.
Tanto gritar “sé tú mismo” terminó en una masa de clones que repiten lo mismo para no ser cancelados.
Esa contradicción lo está hundiendo.
Por eso vemos a tantos huir del progresismo como quien escapa de un edificio en llamas.
El problema es que algunos no buscan reconstruir nada: solo quieren la foto del incendio sin mancharse las manos.
Cuando el aplauso se acaba, llega la moral prestada
Hay influencers, artistas y políticos que ahora hablan de “valores”, “familia” y “patria”.
Pero cuando hacerlo era impopular, guardaban silencio o se burlaban de quien lo hacía.
Ahora que el público se hartó del caos, les conviene parecer “conservadores”.
No porque crean en nada, sino porque el discurso de derecha vende autenticidad.
El progresismo ya no emociona.
La derecha sí.
Y ellos lo saben.
El conservadurismo no es un filtro ni una pose
No basta con citar a Chesterton ni posar con una Biblia.
Ser conservador implica coherencia, principios y carácter.
Tres cosas que no se compran con publicidad ni seguidores.
El conservadurismo no es una moda: es la respuesta natural al desorden que otros provocaron.
Y mientras ellos fingen descubrirlo, muchos ya estábamos aquí, defendiendo lo que siempre importó:
la familia, la fe, la verdad y la soberanía.
