Basta de Impunidad: La Región exige el Retorno al Orden y la Ley en Caracas
Real Intención


La reciente declaración conjunta de Perú, Argentina, Paraguay, Panamá, Bolivia y Ecuador no es un simple formalismo; es una muralla diplomática frente a la degradación institucional. Desde una perspectiva de defensa de la libertad y el orden, este llamado representa el reconocimiento de que la estabilidad regional es imposible mientras persista un foco de autoritarismo y desorden social en el corazón del continente.
El Costo del Socialismo: De la Abundancia a la Caridad
Lo que hoy denuncian estas naciones es el colapso de un modelo que ignoró las leyes básicas de la economía y la moral pública. La crisis humanitaria en Venezuela no es una "guerra económica" externa, sino el resultado del asalto al derecho de propiedad y la asfixia del sector privado. Para el pensamiento conservador, el bienestar social solo emana de la libertad económica, algo que el régimen actual ha aniquilado sistemáticamente.
Soberanía vs. Tiranía
El bloque regional ha entendido que la soberanía de un país no es un cheque en blanco para que un gobierno oprima a su pueblo. Un Estado que no garantiza la seguridad jurídica ni la alternancia en el poder pierde su legitimidad.
Basta de Impunidad: La Región exige el Retorno al Orden y la Ley en Caracas
"La democracia no es el imperio de las mayorías circunstanciales, sino el imperio de la Ley. Sin instituciones fuertes, la libertad es solo una palabra vacía."
Los pilares de la exigencia regional son claros:
Transparencia Total: El respeto sagrado al voto como base del contrato social.
Cese de la Persecución: La libertad política como requisito para la paz civil.
Responsabilidad Migratoria: Entender que el desorden interno de un país no debe desestabilizar la seguridad de sus vecinos.
El Realismo Político se Impone
Atrás quedaron los días de la solidaridad ideológica ciega. Hoy, países con gobiernos que priorizan el orden y el crecimiento ven en Venezuela un riesgo sistémico. La presión migratoria y la inseguridad transnacional obligan a una postura de firmeza moral. No se trata de injerencia, sino de autodefensa regional frente a un modelo exportador de crisis.
