Nueva York aumenta las tarifas 3 dólares a pesar de que Zohran Mamdani dijo que las haría gratuitas.
Real Intención


Nueva York amaneció en 2026 con una realidad muy distinta a la que se prometió en campaña. Desde este mes, el pasaje del metro y los autobuses urbanos subió oficialmente a 3 dólares, confirmando otro golpe al bolsillo de millones de trabajadores, estudiantes y familias que dependen a diario del transporte público.
El aumento llega pocos días después de la llegada al poder del alcalde Zohran Mamdani, quien durante la campaña vendió la idea de autobuses gratuitos y un sistema de transporte más accesible, como parte de su discurso progresista contra el “alto costo de vida”. La realidad, sin embargo, fue inmediata y brutal: no solo no hubo gratuidad, sino que el precio subió.
Promesas ideológicas, realidad financiera
La explicación técnica es conocida: la MTA no responde directamente al alcalde, sino al Estado de Nueva York. Pero esa excusa no borra el hecho político central: se prometió algo que no estaba bajo control real. Mamdani habló de gratuidad sin tener ni el poder ni el dinero asegurado para cumplirla.
Eliminar las tarifas significaría perder miles de millones de dólares en ingresos anuales, en un sistema ya marcado por déficits, endeudamiento y un historial de mala administración. Para compensarlo, el nuevo alcalde propuso subir impuestos a empresas y contribuyentes de altos ingresos, una idea que genera rechazo en Albany y alarma en el sector privado, que ya evalúa salir de la ciudad.
El ciudadano paga la factura
Mientras políticos discuten competencias y teorías económicas, el neoyorquino común es quien paga:
3 dólares por viaje básico
Más aumentos en autobuses exprés, trenes suburbanos y peajes
Un sistema que sigue siendo criticado por retrasos, inseguridad y suciedad
Para una familia trabajadora, el aumento no es simbólico: es otro impuesto disfrazado, acumulado en una ciudad donde la renta, la comida y los servicios ya están entre los más caros del país.
El patrón se repite
El caso del transporte resume un patrón cada vez más evidente en las grandes ciudades gobernadas por la izquierda:
Se prometen beneficios “gratuitos”
Se ignora el costo real
El sistema colapsa o sube precios
La clase media termina pagando más
Nueva York no escapó a la regla. La retórica cambió, pero la factura llegó igual.
El aumento del metro y el autobús a 3 dólares no es solo una medida administrativa. Es la primera gran señal de choque entre discurso y poder real del nuevo gobierno municipal. Las promesas de transporte gratuito quedaron, por ahora, en slogans de campaña.
En la ciudad que alguna vez simbolizó oportunidad y eficiencia, viajar cuesta más, y las promesas valen menos.
