Otra tormenta, otro circo político: Melissa pone en evidencia el sistema
La tormenta Melissa volvió a mostrar lo que muchos callan: el desorden institucional, la falta de previsión y la política del espectáculo ante cada desastre natural.
Redacción RI


La tormenta Melissa no solo trajo lluvias: trajo el mismo libreto de siempre. Calles anegadas, barrios abandonados, declaraciones tardías y un Gobierno que corre detrás de los hechos en vez de anticiparlos. En República Dominicana, cada fenómeno natural termina siendo una radiografía del desorden institucional que nos gobierna.
Las imágenes se repiten: funcionarios con botas nuevas, cámaras oficiales grabando “acciones de emergencia” y promesas relámpago de reconstrucción que se esfuman con el sol. Mientras tanto, los mismos sectores humildes vuelven a perderlo todo. Y nadie responde.
El país no necesita más conferencias de prensa, necesita gestión real. Los millones destinados a “prevención” y “mantenimiento” se van por los mismos drenajes colapsados que muestran la incapacidad estatal. Porque el problema no es Melissa, es un sistema acostumbrado a improvisar, a convertir el desastre en campaña, y la tragedia en espectáculo.
Cada tormenta se convierte en propaganda, en un show de supuesta eficiencia que dura lo mismo que las aguas sobre las calles. No hay planificación, no hay coordinación, y lo que es peor: no hay vergüenza.
El pueblo ya entendió que las lluvias no son el enemigo. El enemigo es la incompetencia.
Y cuando el agua baja, los rostros sonrientes desaparecen, las cámaras se apagan y la historia se repite. Otra tormenta, otro circo político. Y un país cada vez más cansado de la misma función.
