Zohran Mamdani: El experimento progresista que Nueva York lamentará
Zohran Mamdani acaba de ganar la alcaldía de Nueva York con un programa progresista extremo. Promete transporte gratis y rentas congeladas, pero su visión socialista amenaza con hundir la ciudad en impuestos, inseguridad y fuga de inversiones.
Redacción RI


Nueva York acaba de cometer un error histórico. En una ciudad que pide orden, resultados y sentido común, acaba de ser elegido como alcalde Zohran Mamdani: un joven idealista que vende sueños imposibles bajo la etiqueta de “justicia social”. Pero los neoyorquinos pronto entenderán que no se gobierna con consignas ni con discursos de Twitter.
🔥 El nuevo alcalde del caos
Mamdani llega al poder con un programa que parece sacado de un panfleto socialista: congelar rentas, transporte público gratis, supermercados municipales y un salario mínimo de 30 dólares. ¿Suena bonito? Claro. ¿Realista? Ni de cerca. Cada promesa es una bomba de tiempo para una ciudad que ya agoniza bajo el peso de los impuestos y la inseguridad.
El “nuevo alcalde del pueblo” pretende que los ricos paguen por todo, sin pensar que son precisamente esos ricos quienes mantienen a flote la economía de Nueva York. Subir impuestos en una ciudad ya cara es pegarse un tiro en el pie. Y lo peor: hacerlo con orgullo, como si destruir la base productiva fuera una virtud moral.
🧠 De representante a influencer
Zohran Mamdani no es un gestor, es un símbolo. Representa a esa nueva generación de políticos que prefieren las cámaras y los aplausos virtuales antes que los resultados tangibles. Su discurso es perfecto para las redes: frases rimbombantes, hashtags de lucha y una narrativa de “David contra Goliat”.
Pero la realidad no es Twitter. Gobernar Nueva York no es subir un video con filtro progresista; es enfrentarse a un monstruo de problemas reales: delincuencia, inflación, falta de vivienda y una clase media que ya no puede más.
⚠️ El precio de jugar a la utopía
Un reciente sondeo revela que más del 26 % de los neoyorquinos considerarían irse de la ciudad bajo su mandato. ¿Por qué? Porque su “revolución” tiene un costo que pocos pueden pagar: más impuestos, más regulación, más intervencionismo, menos libertad.
Las empresas se van, la inversión se detiene, y los barrios que él dice defender terminan siendo los más golpeados por su propia política.
Mamdani habla de justicia, pero aplica castigo. Habla de igualdad, pero genera dependencia. Promete un cambio, pero lo que se avecina es un retroceso.
💣 Un error con nombre y apellido
Nueva York no necesitaba un experimento ideológico. Necesitaba un administrador serio, alguien con los pies en la tierra, no en el activismo.
Hoy Mamdani celebra su victoria, pero pronto descubrirá que el romanticismo político se evapora cuando llegan las facturas, la inseguridad y el descontento social.
Zohran Mamdani no es el cambio que Nueva York esperaba. Es la advertencia de lo que pasa cuando la política se vuelve teatro y la ideología sustituye al sentido común.
